La cirugía refractiva es un procedimiento quirúrgico para corregir determinados problemas como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. “Gracias a esta serie de técnicas -indica el doctor Antonio Mateo Orobia, especialista en córnea y superficie ocular del Instituto Oftalmológico Quirónsalud – Biotech Vision-, los pacientes consiguen un nivel adecuado de agudeza visual, lo que les permite obtener una calidad de visión óptima”.

Asimismo, también permite tratar la presbicia (vista cansada), “dependiendo de las necesidades de cada persona y siempre atendiendo a las características de cada ojo”, concreta.

Desde un punto de vista técnico, se puede llevar a cabo mediante dos formas diferentes. La primera, con el láser refractivo (LASIK o queratectomía fotorrefractiva PRK), modificando la curvatura de la córnea, y la segunda opción es a través de la implantación de lentes intraoculares (ICL o multifocal). 

Ventajas de esta operación 

Existen diversas maneras de corregir los defectos de graduación como las gafas, las lentillas o la ortoqueratología. Sin embargo, de todas ellas, la cirugía refractiva es la que permite una mayor independencia a los pacientes en su vida cotidiana. Además, tras el proceso quirúrgico y su posterior recuperación, el riesgo de sufrir infecciones o una inflamación corneal es menor. Asimismo, es una de las intervenciones más seguras en la actualidad. No obstante, la individualización de cada caso es esencial para un resultado óptimo. 

El equipo médico especialista en cirugía refractiva del Instituto Oftalmológico Quirónsalud – Biotech Vision (doctor Antonio Mateo Orobia,  doctora Cristina Almenara Michelena, y doctor Martín Puzo Bayod), destaca que “la operación es sencilla y suele durar unos 30 minutos, pudiendo variar en función de los requerimientos del paciente”.

En este sentido, el periodo postoperatorio consiste en un tratamiento ocular con colirios antibióticos y antinflamatorios y su duración depende de la técnica y las necesidades de cada ojo. “La principal diferencia entre las cirugías en este aspecto es que, así como la intervención láser se realiza en los dos ojos a la vez, las técnicas con lente intraocular se llevan a cabo en días diferentes”. 

En cuanto a la recuperación, generalmente, suele ser rápida, no requiere ingreso hospitalario y la mayoría de las personas pueden retomar sus actividades diarias en unos pocos días. 

Cuándo es más frecuente realizar un procedimiento u otro 

“Normalmente, realizaremos las técnicas láser (LASIK y PRK) y el implante de lentes ICL en personas con defectos de graduación hasta los 40 años, reservando las intervenciones de presbicia con implante de lente multifocal a partir de los 50 años aproximadamente”, señala el doctor Martín Puzo Bayod, especialista en oftalmología del  Instituto Oftalmológico Quirónsalud – Biotech Vision.

“Sin embargo -continúa-, cada caso es diferente y el método elegido dependerá de la situación del paciente y de las características de sus ojos. De tal forma que las personas entre 40 y 50 años también pueden ser candidatas a este tipo de cirugías, siempre y cuando se cumplan una serie de parámetros en su examen ocular”. 

Cuando las graduaciones son elevadas o en córneas delgadas y sin tejido suficiente para moldear con el láser, se opta por el implante de ICL. Lo mismo sucede en condiciones especiales como son la sequedad ocular prequirúrgica u otras alteraciones. 

Asimismo, el implante con lente multifocal tratará la presbicia y los defectos de graduación asociados (miopía, hipermetropía y astigmatismo), cuando el cristalino haya dejado de realizar su función de enfoque. 

Por último, con respecto a las contraindicaciones, la tecnología ha ayudado considerablemente a establecer requisitos claros para poder aconsejar a cada paciente la técnica ideal o, en su caso, la recomendación de no intervenir.