Ubicada estratégicamente en la Autovía A-2, que conecta Barcelona con Madrid, el Área 103 se erige como la segunda área de servicio más grande y completa de Europa. A sólo dos horas de Zaragoza, este oasis de descanso y gastronomía es una parada obligatoria para cualquier viajero que los próximos meses pase por la provincia de Guadalajara y busque disfrutar de una experiencia excepcional.

Inaugurada en 1889 y regentada actualmente por la cuarta y quinta generación de la misma familia, la Venta de Almadrones, ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia. Con un restaurante que se abastece de su propio huerto, los comensales pueden disfrutar de platos elaborados con verduras y hortalizas frescas, garantizando una calidad insuperable. Sus crujientes torreznos, uno de los platos más demandados, son un verdadero manjar cuya fama ha recorrido nuestras fronteras. Los amantes de la carne deben saber que las brasas de su restaurante están siempre encendidas para ofrecer los cortes más jugosos en el momento.

Los postres también tienen su protagonismo en esta parada. Los «Almadrones», son unos pequeños dulces que reciben el nombre del municipio guadalajareño en el que se ubica el Área 103. Se trata de unos postres de creación y elaboración propia –receta de la Abuela Nieves, tercera generación de esta familia- a base de bizcocho y crema pastelera que, cuentan también con su versión recubierta de chocolate. Y si buscas algo más popular, su tarta de queso es una delicia cremosa que conquista a todos los paladares.

MÁS SERVICIOS EN EL ÁREA 103

Pero la oferta gastronómica no termina ahí: una tienda de alimentos gourmet reúne lo mejor de la gastronomía española, ofreciendo productos de calidad bajo su marca “Acojonante” que son verdaderas joyas culinarias. Tanto en el establecimiento físico como online, se puede encontrar una selección de embutidos ibéricos, dulces tradicionales, legumbres o miel de La Alcarria.

El complejo incluye un hotel con todas las comodidades para el descanso merecido tras un viaje, un casino para quienes buscan entretenimiento y hasta un museo de coches clásicos. Además, cuenta con una gasolinera, un amplio aparcamiento para camiones y servicios de grúas y neumáticos, asegurando que cualquier imprevisto en la carretera tenga solución para continuar el camino.

La popularidad de esta área de servicio se refleja en la gran cantidad de camiones que se detienen aquí. Como bien se dice, los camioneros son críticos gastronómicos y su constante presencia es un claro indicativo de que en La Venta de Almadrones siempre se come bien.