El Pirineo está lleno de lugares mágicos que desprenden un aura de misterio y de leyenda. La Peña Oroel de Jaca, la ermita de Santa Elena, el monasterio de San Juan de la Peña… Lugares muy relacionados con la historia del Reino de Aragón, y que tienen un halo de misticismo que también tiene la pequeña ermita románica en la que fijamos nuestro objetivo hoy: San Adrián de Sasabe.

Este pequeño templo románico está situado en el término municipal de Borau, y sin duda es uno de los monumentos más importantes y desconocidos del Valle del Aragón. Fue construido a finales del siglo XI, y en aquel momento, fue un importante centro monástico que llegó a ser la primera sede episcopal de Aragón.

Dicen que este pequeño templo tiene origen visigótico, y su origen está envuelto en leyendas que vinculan el emplazamiento con fuerzas telúricas. Sea o no sea así, lo cierto es que cuando llegas hasta este templo situado en mitad de la nada, hay algo extraño, y hasta misterioso. Ya extraña que decidieran construir un monasterio en un lugar tan cerca del río Lubierre, y junto a la confluencia de dos barrancos, Calcil y Lupán.

Esa situación provocó que las sucesivas avenidas dejaran prácticamente enterrado el edificio durante siglos a causa de los sedimentos. De hecho, hasta no hace mucho, se accedía al templo por una ventana que hay situada sobre la portada principal. No fue hasta mediados del siglo XX cuando se desescombró el templo y se descubrió la estructura que podemos ver en la actualidad.

En 2001, se restauró el templo y se incluyeron varias canalizaciones para evitar que se inundara. Hasta ese momento, una lámina de agua solía cubrir el interior del templo. Aún así, el murmullo del agua siempre está presente en esta iglesia tan relacionada con el agua que la rodea.

A fecha de hoy, todavía no se sabe el motivo que llevó a construir la iglesia en un lugar inundable y en el que agua no para de discurrir. De hecho, el problema ya era conocido por quien levantó el complejo, ya que los cimientos son de madera, y no de piedra ¿Una aparición? ¿Una creencia ancestral de que el lugar era mágico? De momento, nada se sabe.

LA HISTORIA DE SAN ADRIÁN DE SASABE

El monasterio de San Adrián fue el más importante del viejo Condado de Aragón en el siglo X, ya que en este rincón del Pirineo se refugiaron los obispos de Huesca tras la conquista de la ciudad por los musulmanes en el 717. Este lugar, que acogió al primer obispado del reino de Argón, también fue el monasterio que protegió al Santo Grial.

El interior de San Adrián / Turismo de Aragón

El monasterio fue creado por el conde Galindo II Aznárez, y allí se enterraron tres obispos, tal y como puede leerse en una inscripción situada en el templo. En el siglo XI, el rey Ramiro I remodeló el monasterio, y lo donó en 1050 al obispo García I. Poco después, en 1077, el obispado fue trasladado a Jaca, nueva capital del reino de Aragón. En ese momento comenzó el declive del monasterio.

La iglesia que podemos ver en la actualidad está construida en piedra sillar en estilo lombardo jaqués. En el exterior, destaca el ajedrezado jaqués de la puerta sur, tan característico de esta zona, y del Camino de Santiago. Parece ser que esta puerta comunicaría con el desaparecido claustro del monasterio. Por su parte, la portada occidental recuerda a la cercana ermita de Santa María de Iguacel.

El interior de la ermita de San Adrián de Sasabe es sencillo, presentando una única nave rectangular, con un presbítero y un ábside semicircular cubierto por una bóveda de cuarto de estera. Como decoración, tan solo tiene una imposta volada.