Estudió Ciencias de la Información en Bilbao, aunque no le gusta que la llamen periodista. Ha hecho adaptaciones literarias al cheso de cuentos clásicos infantiles o traducciones de El Quijote, aunque no le gusta que la llamen escritora.

Y ha sido maestra de aragonés cheso, dedicando buena parte de su vida a la preservación y promoción de esta variedad local del aragonés. Marta Marín, nacida en Hecho en 1966, es nuevo miembro de la Academia de la Lengua Aragonesa. Un momento significativo en la historia de esta institución que apuesta con este nombramiento por el reconocimiento de las variedades locales.

Marta Marín nació en Hecho y estudió Ciencias de la Información en Bilbao, licenciándose en Publicidad. A pesar de su formación, nunca trabajó en este campo específico. Pasó cinco años trabajando para una agencia de comunicación internacional, creando publirreportajes y suplementos publicitarios sobre diversos países, especialmente durante la apertura de Europa del Este. En su labor, vivió varios meses en países como Hungría, Polonia y Croacia, y luego, desde Madrid, coordinó estos trabajos sin tener que realizar viajes prolongados.

A pesar de haber estudiado periodismo, Marín no ha desarrollado su carrera de forma convencional. Su afición por ello lo ha plasmado en una revista local que ha coordinado y dirigido durante 25 años, Bisas de lo Subordan. Esta revista nació en 1999  a instancias de la bibliotecaria local.

Y en sus 40 números editados, ha redactado numerosos artículos y reportajes, casi siempre en cheso, sobre la actualidad del valle, profundizando a veces en temas de importancia para la comunidad, como las cuestiones relativas a la protección ambiental del territorio en el que viven, el impuesto de contaminación del agua (ICA), la despoblación o la pandemia. También sus numerosos colaboradores han generado un profundo conocimiento del valle con temas históricos y económicos del pasado.

El aragonés cheso es la lengua materna de Marín, y aunque pasó parte de su adolescencia en el País Vasco debido a la profesión de su padre, nunca dejaron de hablarlo y siempre mantuvo una conexión profunda con su lengua y cultura aragonesa. Cuenta que su madre explicaba a la maestra de su hermana pequeña en la escuela de párvulos de Irún en la que la matricularon que si «escuchaba palabras raras de su hija, eran en aragonés».

A pesar de esa ruptura por un tiempo, su amor por este idioma se refleja en los muchos trabajos que ha llevado a cabo sola o en colaboración con otros estudiosos.

La revista «Bisas de lo Subordán» ha sido una plataforma para otros escritores y poetas en cheso. Una figura clave en su vida fue Rosario Ustáriz Bórraz, pues al elegirla presidenta de la asociación cultural que amparaba la revista, Marín profundizó su conocimiento de su lengua trabajando con Ustáriz, quien volvió a escribir entonces y  y juntas recopilaron y publicaron Miquetas de l’Alma, un libro recopilatorio de sus poemas en cheso, a los que siguieron tres más con sus obras póstumas y varios estudios sobre la poesía de esta gran autora chesa.

Y también Marín ha contribuido a la literatura en cheso ayudando en la edición otros libros de poesía, organizando jornadas de homenaje a escritores locales, de divulgación del cheso. Y aunque no le gusta que la llamen escritora, adaptó cuentos tradicionales que publicaría en un libro de preciosas ilustraciones de Roberto l’Hotellerie y colaboró en la edición de El Quijote Universal siglo XX traduciendo con Ana Mª Boli un capítulo al aragonés-cheso.

EMPRESA DE TURISMO ACTIVO

En 2008, Marín comenzó a trabajar en una empresa de turismo activo, pero su relación con la literatura y la lengua chesa no se interrumpió. Formó parte del Consejo Superior de Lenguas de Aragón, el primer intento de formar una academia del aragonés, y ha trabajado incansablemente en la promoción de políticas lingüísticas que apoyen la diversidad y la normativización del aragonés.

Recientemente, la Academia de la Lengua Aragonesa le ofreció un lugar, propuesta que «rechacé hasta 20.000 veces», bromea.  Sin embargo, tras la insistencia de colegas y amigos, aceptó el nombramiento con una «mezcla de honor y responsabilidad» porque no es filóloga. Espera realizar una buena labor por su conocimiento del cheso y por los muchos trabajos que ya existen de otros vecinos que lo han recopilado y dignificado: diccionarios, gramática, diversos estudios y en los que espera basar el suyo dentro de la Academia.

El nombramiento de Marín llega tras el fallecimiento del escritor, profesor y poeta Ánchel Conte, dejando una vacante en la Academia. Marín fue elegida por mayoría absoluta y se unirá al pleno de la Academia, quedando inscrita en el Instituto de Aragonés. Además, en la misma sesión, se decidió nombrar a Brian Leonard Mott como académico de honor.

Marín continuará su trabajo de dinamización del cheso desde la «Asociación Cultural Bisas de lo Subordán», de la cual es cofundadora. Esta asociación ha publicado 40 revistas a lo largo de 24 años, y Marín ha sido una pieza clave en la preservación y difusión de la lengua y cultura chesas. Su labor incluye traducciones, adaptaciones literarias y la revisión del Diccionario de lo Cheso, elaborado por figuras como Rosario Ustáriz, Rosa Coarasa y Victoria Nicolás.

El nombramiento de Marta Marín como miembro de la Academia de la Lengua Aragonesa es un reconocimiento a su dedicación y amor por su lengua materna. Su trabajo en la revista y su esfuerzo por promover el cheso aseguran que esta lengua y cultura sigan vivas para las futuras generaciones.