Con el triple objetivo de mitigar el cambio climático, restaurar el medio forestal y proteger el suelo de la erosión, Aragón ha elaborado ya el Plan de Reforestación de Aragón 2024 – 2027, que comenzará a aplicarse el próximo otoño con los trabajos previos en 24 términos municipales de las tres provincias, como ya adelantó el presidente de Aragón, Jorge Azcón, hace un par de meses.

Elaborado por la Dirección General de Gestión Forestal del Departamento de Medio Ambiente y Turismo, el objetivo de esta línea estratégica del Gobierno de Aragón es la plantación de, al menos, 2 millones de árboles en toda la comunidad y la actuación en 2.000 hectáreas a lo largo de cuatro años.

Esta cifra supone duplicar la previsión del Plan Forestal de Aragón aprobado en el año 2022 y una inversión de 10,2 millones de euros para su periodo de aplicación. El consejero de Medio Ambiente y Turismo, Manuel Blasco, la directora general de Gestión Forestal, Ana Oliván, y el jefe de servicio de Planificación y Gestión Forestal, Enrique Arrechea, han presentado hoy esta iniciativa, «un compromiso de este Gobierno», tal y como ha indicado Blasco.

Como contexto, la superficie forestal de la comunidad supera los dos millones y medio de hectáreas, concretamente 2.712.643, que suponen un 57% de la superficie del territorio, de las cuales 1.671.034 son arboladas, de modo que 1.041.609 (el 38% de la superficie forestal) se encuentran desarboladas o con formaciones abiertas de vegetación.

A tenor de estos datos, existe un amplio margen para la recuperación de las cubiertas vegetales en la comunidad. «La mejor forma de luchar contra el cambio climático es la plantación de árboles», ha asegurado Oliván.

REFOREStACIÓN POR PROVINCIAS

En una primera fase se actuará en los montes de utilidad pública municipales y en los de titularidad de la comunidad autónoma. De este modo, esta sería la distribución por provincias de las primeras actuaciones en un total de 24 municipios distintos:

Provincia de Zaragoza: Uncastillo, San Martín de la Virgen del Moncayo, Talamantes, Tarazona, Castejón de Valdejasa, Ejea de los Caballeros, Sos del Rey católico, Aniñón, Miedes de Aragón, Nuévalos y Ariza.

​Provincia de Huesca: Jaca, Castejón de Sos, Sabiñánigo y Las Peñas de Riglos.

Provincia de Teruel: Aliaga, Teruel, Villarquemado, Valacloche, Sarrión, Camarena de la Sierra, Calanda, Ejulve y Villarluengo.

Los primeros trabajos de preparación del suelo se iniciarán este otoño, junto con la siembra de planta en los viveros. La plantación de esta primera fase podrá iniciarse en el invierno de 2025, durante los meses de febrero y marzo, si bien no se realizará en todas las ubicaciones a la vez.

Para definir la localización de los terrenos, Gestión Forestal ha realizado un trabajo técnico previo en el que se han analizado los estados erosivos de las cuencas hidrológicas de Aragón. Las zonas con mayores tasas de erosión se encuentran en el Pirineo y Prepirineo, Gúdar-Javalambre, Maestrazgo, Cinco Villas y algunas cuencas de afluentes del Jalón y del Alfambra. También se han estudiado los terrenos que han sufrido incendios forestales en los últimos 20 años para evaluar si hay una regeneración natural suficiente o si debe procederse a su repoblación.

Asimismo, se están revisando los instrumentos de planificación forestal vigentes en Aragón para evaluar en cuáles de ellos se han establecido mejoras referentes a la reforestación y se ha realizado un sondeo a los ayuntamientos aragoneses, recogiendo propuestas de 130 municipios de los cuales en 26 la administración forestal puede actuar directamente.

Para llevar a cabo el plan, en primer lugar, se procederá a revitalizar los viveros forestales del Gobierno de Aragón, de modo que puedan producir la planta necesaria (1 millón de euros). Además, se elaborarán los proyectos técnicos de repoblación y se evaluará la necesidad de repoblación en los montes quemados (1,1 millones) y se contratarán los trabajos de reforestación y restauración de áreas incendiadas a empresas especializadas del sector forestal (8 millones de euros). Todos los trabajos contarán con el seguimiento y control correspondiente por parte de la administración.

Además de los beneficios ambientales, la ejecución del plan supone un impulso para la activación del sector forestal y, en consecuencia, del medio rural aragonés. Los trabajos requerirán de 10 a 12 jornales por hectárea repoblada, es decir, entre 20.000 y 24.000 jornales de mano de obra directa.