El incidente tuvo lugar en una discoteca ubicada en la calle La Salina de Zaragoza este pasado fin de semana. Eran las 6:15 de la madrugada cuando una patrulla de la Policía Local de Zaragoza llega al lugar de los hechos alertada por los vecinos. Al parecer, la discoteca había cerrado y fuera se estaba montando mucho barullo entre los clientes que habían salido del local.

Nada más llegar, varias personas se acercan a los agentes y les dicen que hay una persona que tiene una herida en un ojo y sangra de manera abundante. Explican que podría haber sido víctima de una agresión en el interior del local unos minutos antes.

Los policías se entrevistan con varios clientes del local para tener más pistas del presunto agresor. Incluso hablan con varias camareras de la discoteca; una de ellas confirma que el agresor podría ser M.M, pero no cuenta nada más porque, explica, no quiere tener problemas.

El herido es trasladado con urgencia debido a la gravedad de la herida sangrante en la cara al Hospital Lozano Blesa. En la habitación le acompaña el dueño del local donde presuntamente se produjo la agresión. Explica a la Policía Local que no vio nada, que les facilitará las imágenes de las cámaras de seguridad para que puedan identificarlo y que cree que el agresor había mantenido una relación con alguna de sus camareras.

La lesión de la víctima resultó ser una perforación en el globo ocular, por lo que fue intervenido en quirófano y permaneció unos días ingresado recuperándose en el hospital. Otro de los entrevistados, la persona que trabajaba poniendo la música del local, asegura a los policías que vio lo sucedido y cómo un hombre rompía un vaso de cristal en la cara de otro, ambos clientes habituales.

Explica que por la forma de hablar que ambos tenían no esperaba la posterior agresión que resultó ser repentina. La víctima dijo después que solo recordaba que estaba hablando con un amigo cuando una persona le tocó en el hombro e impacto un vaso en su cara. Empezó a sangrar de manera abundante y varios clientes y amigos lo sacaron del bar y avisaron a los sanitarios y a la policía. Cree que su agresor se fue corriendo del lugar tras atacarle de esa manera tan imprevista.

El presunto agresor acababa personándose al día siguiente por la mañana en dependencias policiales y acabó siendo detenido como presunto autor de un delito de lesiones graves. En ese momento, el Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía Nacional se hace cargo del asunto y con la información obtenida lleva al detenido ante el juez instructor.

Ayer se presentó acompañado de sus abogados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcén. Ha decidido no declarar ante el juez del Juzgado de Instrucción número 9 de Zaragoza y el magistrado lo ha dejado en libertad con cargos.

«EN ESTE BAR LAS PELEAS SON DIARIAS»

Cada vez son más las intervenciones que la policía tiene que hacer para detener peleas en bares, algunas de ellas con objetos cortantes o cuchillos. Hace tan solo unos días, la Policía Nacional detenía a dos hermanos de 35 y 22 años de edad como presuntos autores de un delito de lesiones y robo con violencia hacia una tercera persona.

Le propinaron una paliza el pasado 17 de mayo en un céntrico bar a medianoche y sin apenas mediar palabra, causándole varias fracturas de huesos, necesitando hasta 29 puntos de sutura por el brutal ataque sufrido. La víctima fue agredida en pocos minutos hasta en tres ocasiones, hasta quedar herido de gravedad en la terraza del local en la calle Echegaray y Caballero.