Eduardo estaba entrando en ‘Port Aventura’ cuando un amigo le llamó. «Ya no hay Rafita, me dijo. Se acabó; se ha matado en un accidente de moto», recuerda este joven zaragozano de 22 años, los mismos que esta semana cumpliría Rafael Soriano.

Alba Lara no se lo podía creer; se quedó en ‘shock’ durante minutos, mientras intentaba consolarse con una amiga. «Le habíamos visto hace una semana. Acababa de ganar un torneo de halterofilia y nos enseñaba la medalla. Estaba tan contento, era tal vital y tenía tantas ganas de hacer cosas…», se lamenta esta joven amiga de Rafa.

Esta semana, como cada día de su cumpleaños desde que ya no está, irán a su tumba a dejarle flores, alguna nota quizá, una sonrisa, para intentar que su memoria no se borre. «Volvemos a hablar de él, a pesar de lo duro que a veces resulta recordar, para que su historia no se olvide», dice Eduardo.

Rafa Soriano era un amante de las motocicletas y compartía esa afición con su grupo de amigos / FOTO CEDIDA A HOY ARAGÓN

La familia de Rafa sigue buscando respuestas en aquel accidente el 1 de julio de 2021, en el que Rafa murió tras colisionar con un vehículo. La lucha legal se detuvo, y ahora ha vuelto a reabrirse porque quieren que el honor de este zaragozano quede intacto. «Iba a trabajar y cogía la moto o el coche cada día. Jamás tuvo un percance desde que se sacó el carné a los 16 años», explican. Por eso aquellas conclusiones del fatal accidente siguen generando dudas en su familia y también en sus amigos.

Es como si quisieran que descansase en paz, pero aún sienten que no puede. «Dijeron que fue culpa suya pero nos cuesta entenderlo. Ahora sus padres tienen nuevas pruebas y van a intentar luchar por preservar su honor», insisten sus amigos. «Nadie me llamó nunca; nadie me dijo un lo siento, algo, cualquier cosa para poder seguir adelante», replica el padre de Rafael Soriano.

UN VIAJE QUE HARÁN CON ÉL

Si había algo que le gustaba a este chico al que Alba, su amiga, define como ‘disfrutón’ es viajar, no parar de moverse, de hacer cosas. «Vámonos a Teruel, decía un día, a donde sea; hagamos esto o lo otro. Estaba permanentemente animándonos a los demás a hacer cosas. Vivía tan intensamente…», se lamenta Eduardo.

Ese verano iba a ir a un festival de música en Portugal; incluso tenía la entrada comprada pero no pudo disfrutarla. «Los que si lo hicieron, a la vuelta, dejaron su pulsera en la tumba para recordarle que, de alguna manera, él también estuvo allí», dice este amigo de Rafa.

Ahora van a esperar a ver como termina el proceso judicial abierto. «Sabemos que es difícil pero hay que estar ahí, por él, por todo lo que nos dio a todos», insisten Alba y Eduardo. Mientras, ya tienen algo pensado, una pequeña aventura que a ‘Rafita’ le hubiese gustado mucho vivir. «Es un viaje a Las Vegas. Siempre hablábamos que al cumplir los 22 o 24, no recuerdo bien, lo haríamos juntos. Y lo vamos a hacer. No se si este año o dentro de dos, pero lo vamos a hacer con él y por él», se sincera Eduardo.