Sucedió la pasada madrugada del domingo en los alrededores de una conocida discoteca zaragozana ubicada en la calle San Juan Bosco. Se había celebrado un concierto que terminó en torno a las cinco de la madrugada.

La víctima iba acompañada de su actual pareja. Se habían quedado esperando a que el cantante saliese a la calle para fotografiarse con él. En ese momento, según ha declarado en la denuncia interpuesta en la Policía Nacional, ambos fueron atacados de manera sorpresiva.

«Yo no me di cuenta que era mi ex y su actual pareja hasta que estaba en el suelo tras abrir los ojos, ya que estaba aterrada«, recuerda la víctima, una joven que asegura que el ataque llegó sin ninguna provocación previa. «No hablamos, no les vimos llegar porque vinieron por la espalda y de manera sorpresiva», denuncia.

Según la joven, varios de los presentes no entendían lo que estaba pasando, así como los vigilantes de seguridad del local que estaban en la puerta. «Al ver que nos pegaban si que acabaron interviniendo para separarlos e impedir que continuasen con la agresión«.

Asegura que su ex le agredió en la cara, en la nuca y en la espalda, mientras que la novia de éste le pegó un mordisco en la pierna con tal fuerza que tuvo que recibir posteriormente varios puntos de sutura.

El ataque duró varios minutos, y fue grabado por algunos de los testigos que no daban crédito a lo sucedido, y por las cámaras de seguridad del local, asegura la víctima. «Queremos que se acceda a esas imágenes para demostrar que no hicimos nada y que fuimos agredidos sin motivo aparente«, dice.

«Mi novio acabó en el suelo mientras mi ex le propinaba puñetazos en la cara», añade esta mujer que prefiere no desvelar su identidad. Esto sucedió, según cuenta, porque el novio intervino para defenderla.

Uno de los allí presentes llamó a la Policía Nacional y varias patrullas se personaron en el lugar. Fueron varios los agentes que tuvieron que intervenir para reducir al presunto agresor, que se resistía a ser detenido. Después ambos coincidieron en dependencias policiales donde prestaron declaración. «Lo vi y se reía. Me dijo que la policía no me iba a ayudar», cuenta esta presunta víctima de violencia de género.

Al final ella interpuso una denuncia y el quedó en libertad con cargos. Según explica la abogada de la joven, la letrada Carmen Sánchez, el Juez Instructor ya ha interpuesto al hombre una orden de alejamiento para evitar males mayores, incluyéndola en el sistema Viogén. «Está obsesionado conmigo y va a los sitios a donde voy para acosarme. Tengo miedo de que esto se vuelva a repetir», admite esta presunta víctima.

OTRA AGRESIÓN CINCO MESES ANTES

La abogada de la acusación asegura que la denunciante ya sufrió una agresión en el mes de marzo, cuando ambos todavía eran pareja. «Me agredió y yo decidí romper con la relación porque no sabía si podía volver a hacerlo», explica la joven. Sánchez asegura que podría pedir pena de prisión para el presunto agresor de su cliente.

La pena que contempla el Código Penal es de 6 meses a 1 año de prisión si las lesiones son consideradas leves. Esta pena es sustituible por trabajos en beneficio de la comunidad de entre 31 a 80 días. Además, el juez también podrá privar al condenado de la patria potestad de sus hijos hasta un máximo de 5 años.

Si dichas lesiones son graves, aquellas que requieren algún tipo de tratamiento quirúrgico para su sanación, esta acción se podría entender como lesiones agravadas por violencia de genero que están castigadas con la pena de dos a cinco años de prisión.