Los límites de velocidad en las carreteras europeas han sido motivo de debate y comparación en los últimos años, destacándose las diferencias significativas entre países como Alemania y España. Mientras que Alemania adopta una política de máxima libertad con restricciones específicas, España mantiene límites más estrictos con la seguridad vial como prioridad.

En Alemania, las autopistas conocidas como Autobahn son famosas por la ausencia de un límite general de velocidad en la mayoría de sus tramos, salvo en áreas identificadas como de alta siniestralidad.

Esta política ha estado en vigor desde los años 70 y ha sido clave para mantener una circulación fluida, aunque regulada por señalizaciones claras y consecuencias severas para quienes no respeten las normas en zonas restringidas.

De los aproximadamente 13.000 km de Autobahn en Alemania, cerca de 8.000 km no tienen restricciones de velocidad. Sin embargo, en tramos críticos, las velocidades están limitadas y su cumplimiento es estrictamente controlado para prevenir accidentes. Esta flexibilidad controlada ha contribuido a mantener una tasa de fallecidos por accidentes de tráfico por debajo de la media europea, demostrando efectividad a largo plazo.

En contraste, España establece un límite de velocidad de 120 km/h en autovías y autopistas, salvo en áreas específicas con restricciones adicionales. Aunque se han discutido posibles reducciones de este límite, especialmente en términos de seguridad y emisiones contaminantes, las autoridades han optado por mantener la estabilidad en los límites actuales.

Durante los últimos años, España ha experimentado una disminución en las víctimas mortales por accidentes de tráfico, reflejando un progreso significativo en términos de seguridad vial. Comparativamente, la tasa de siniestros en España se mantiene dentro de los rangos aceptables, aunque la opción alemana de máxima libertad bajo ciertas condiciones también ha generado interés por su enfoque adaptativo y efectivo.

De todas formas, mientras en algunos países como Alemania se opta por una mayor libertad al conductor, España -desde la Dirección General de Tráfico- no se prevé cambiar el límite de velocidad de ninguna manera. Las estadísticas están en unos rangos más bajos que la serie histórica y se quiere seguir con una estadística baja.

En Alemania la posición es radicalmente contraria. Su política de Autobahn como un modelo de libertad regulada en la conducción seguirá vigente.